Se sonroja, suspira, se alza el mar,
que aletea,
canta
y ondea
con ritmo latente y ancestral.
Ancestral el tiempo, reloj de arena;
guarda, cuida, protege y custodia,
desde la playa,
esta entrega
de amor,
que bendice la luz de la memoria.
Memoria en tu mente y tu corazón,
que admiran el alma de las rosas;
testigos
del misterio
de la luz,
que prende en el regazo de las horas.
Horas de aprendizaje, maestros;
pacientes de constancia y fortaleza,
que hilan,
tejen
y matizan
el lienzo de tu fe y tu entereza.
Tu entereza aletea y ondea,
se sonroja y suspira como el mar
cuando el sol
con sus brazos
horizonte
abraza y prende tu alma ancestral.
Imagen, paisaje andaluz.
Madrid 1-diciembre-2022
M. Jesús Muñoz











