Aprendí a vislumbrar
el misterio de la noche,
que rasgaba mi interior
en mil estrellas
sin nombre;
uniéndome en una luz
que encendía la mañana
más allá del
horizonte:
Misterio y grito del alba.
Aprendí en el silencio
el lenguaje de las horas,
el fino tacto del viento
y los ojos de
las sombras
hojeando el sentimiento,
que deshojaban las rosas;
todo era puro misterio,
alma que roza
y se posa.
Aprendí a oír tu latido
y a perderme entre tus letras,
encontrándome después
en los ecos
del olvido,
recitando mis poemas;
fuí peregrino
y camino
tropezando en mi interior
con laberintos y fechas.
Aprendí a profundizar
entre tus voces del ego,
en tu corazón
de niño,
que se escapaba en el tiempo;
queriendo crecer, ser hombre,
sentirse cercano
y digno.
Todo un reto que se esconde
en las hojas de tu espíritu.
Hoy sigo siendo aprendiz
del misterio que me habita,
que me impulsa,
me domina,
me recrea y me cautiva;
Me sumerge en
el silencio,
descubriéndome las notas,
que componen la belleza
y la armonía
en el tiempo.
Acáso no es la poesía?
Imagen de Chelo Mendoza (Castilla la Mancha)
Madrid 10 de junio de 2026
M.Jesús Muñoz.









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