lunes, 30 de marzo de 2020

LA LUZ DE LA ESPERANZA...


Nos despierta cada día, nos mira, revolotea.
Pájaro, rosa y milagro.
En un grito de silencio, llama que prende y espera
encenderse cada año
en la pupila del mundo al llegar la primavera.

Nos mira por los cristales,
nos canta con la vecina
y se esconde en los relojes,
en la calle y en la esquina.

Quiere abrirnos su horizonte,
su perspectiva y aliento
y dejarnos en el alma
un divino sentimiento.

Es la luz de la esperanza, silencio, palmas, sirenas,
que se han parado en el tiempo,
dando sentido a la vida, a la alegría y las penas.
Quiere borrarnos el miedo
y plantar sus azucenas en el campo y en las venas.

Es esperanza y Cuaresma
y será Semana Santa
sin procesiones ni fiesta.
Saeta y vela en la casa.

Domingo y Resurrección,
serán también esperanza,
que nos lleven de la mano
con firmeza y con templanza. 

Que la Providencia nos conceda a todos fortaleza y esperanza
para seguir adelante, amigos.


Madrid 30-marzo-2020
M. Jesús Muñoz

miércoles, 11 de marzo de 2020

NÓMADAS O ÁNGELES...


Somos nómadas entre tierra y cielo.
Oímos la lluvia abrazar el corazón de la piedra.
Vemos la flor besar la cara arrugada del tiempo.
Tocamos el magnetismo de la cima,
el vértigo del acantilado
y el canto sempiterno del abismo.
Nos desdoblamos en big bang de mundos paralelos,
en busca de libertad y equilibrio.

¿Hasta cuándo este vagar sabiéndonos
nómadas o ángeles?
Surge la inspiración, pájaro de letra en vuelo,
sembrando la magia por encima del tiempo.
Reina el poema calmando, alentando el alma,
que se acurruca en el regazo de sus letras,
mientras vuela a otras dimensiones.
Ahí está el misterio, abriéndonos a la libertad
de lejanas galaxias.
Se enciende la infinitud de la noche
y un violín rasga la emoción contenida
en la caverna de la entraña.

Explosiona un big bang de sombras,
caen las cuerdas de la ignorancia.
Nace el grito del alba en los ojos,
 se expande en el pecho la armonía de las esferas.
Nos llegan latidos, que encuentran su hueco
en ríos internos. Suspiros que se expanden
por los pasillos del alma.
Besos que unen corazones y distancias.
Somos nómadas sembrando soles,
buscando y creando rastros de cielo.
Ángeles galácticos liberando verdades,
creciendo en espíritu y posándose
en la última rama de un sueño.

Planea la lógica y el sentido:
Vivimos dormidos, tropezamos, caemos
y despertamos al dolor y a la memoria,
que nos hace libres, sabios
e inefables nómadas y ángeles.


Imagen de Google.
Madrid 11-marzo-2020
M. Jesús Muñoz

miércoles, 4 de marzo de 2020

AL FILO DE LA VIDA.


Al filo del misterio, de puntillas,
paseo y me recreo,
intuyéndote.
Dudan, tiemblan mis pies sin equilibrio
 y ahí están dando voz al silencio
y pupilas al tiempo,
sintiéndote.

Al filo del miedo voy avanzando
entre la calma y la ansiedad,
pensándote.
Sombras y espejismos salen al paso,
prueban mi coraje, mi fe y mi ánimo,
tan aferrado a tu luz,
encendiéndome.

Al filo de la intuición tanteo
bello el gorjeo y el vuelo,
sabiéndote.
Aleteo, canto, lanzo el poema,
que escapa soñando a otra dimensión,
donde es sutil paloma,
buscándote.

Al filo de la soledad vislumbro,
que te posas en las cosas,
hablándome.
Saltas a mis adentros tecleando
montañas, ríos y valles del alma,
que estallan, responden,
respirándote.

Al filo de la vida me reinvento
dejando atrás el dolor,
evocándote.
Respiro, comenzando cada día,
dibujando paciencia y esperanza
y bordándola en el alma,
amándote.

Imagen de Google.
Madrid- 3-marzo-2020
M. Jesús Muñoz

jueves, 27 de febrero de 2020

LA VIDA SE DERRAMA...


Una jarra de luz derrama el cielo,
nos enciende la vena y la pupila.
Azul el universo 
de tu mente,
estrellas en la punta de tus dedos
y un riachuelo surge de tu risa,
dibujando las sendas
 de tu frente.

La vida se derrama en tu garganta
saltando entre cuerdas de voz y letra,
que alumbran la palabra 
y su sentido.
Se entrega así al vacío en catarata
para tocar el cielo en el poema,
olvidándose del suelo
 y del grito.

Se derrama el invierno y su ribera,
abriendo ya sus brotes y sus vuelos
al trote de sus vientos 
y sus crines.
Eres primavera, sueño o quimera
intercambiando el orden de los tiempos,
disfrazando la nieve
 de jazmines.


Imagen de Google.
Madrid 27-febrero-2020
M. Jesús Muñoz

viernes, 14 de febrero de 2020

SE ABRE EL AMOR...


Infinito e inefable el universo
atrae, llama, prueba, cautiva, llena
el alma de inspiración y anhelo.
Muere, nace, se renueva, nos eleva.

Su armonía nos regala el sentimiento,
que vibra tocando dimensión eterna
y extendemos alas más allá del tiempo.
Adentro nos renace, prende una estrella.

Intuimos la idea, el soplo y la mano
creadora que impulsa el cuadro y la orquesta
en largo y sutil acorde de piano:

¡Se abre EL AMOR sobre lógica y ciencia!
Germen y Padre del universo amado
nos impregna de fortaleza y presencia.

Nos arrulla en silencio con suave canto.
Permanece ahí como prueba y respuesta
a ese misterio, que nos trasciende tanto.




Imagen de Google.
Madrid 14 de febrero de 2020
M. Jesús Muñoz

sábado, 8 de febrero de 2020

NACE MI VOZ...


Nace mi voz en tierra oscura y silenciosa.
Desnuda su temple la brecha del arado
cuando la lluvia deja soles de leyenda
en su milenaria armadura de sueños,
que espera siempre en la vitrina del pasado.

Pasado que despierta en palabra y cadencia.
Cuyo eco y memoria lidian, sin saberlo,
con la frívola vanagloria de los siglos,
aleteando, presta, en la lejana nostalgia,
incrustada, ya, en el orgullo del silencio.

El silencio aúna mi estirpe y mi linaje,
cargada de historia, trabajo y aventuras.
Letras que enarbolan mi fe y mi vocación
y eternizan al hombre, labriego y quijote
bajo el abrigo del recuerdo y las lecturas.

Lecturas que me inspiran grandeza de espíritu,
riqueza literaria e imaginación.
Benditas letras que abren perspectiva y alas
para crecer en horizonte y libertad
mientras, ya, se expande infinito el corazón.

El corazón, entrañable, se identifica
con la entrega, la fuerza y el calor del sol.
Descubre, admirable, la brecha del arado,
el temple interno y la armadura de sueños,
que se esconde en la tierra oscura de mi voz.


Imagen de Google: Campos de Corral de Almaguer.
Madrid-8-febrero-2020
M. Jesús Muñoz

lunes, 3 de febrero de 2020

EN LA ATALAYA...

                                                                                                                                                                                                                                                                              
 

Ahí, en la atalaya de mi mundo,
descalza, sacudiendo soledades,
me enfrento al silencio y a la distancia.
Desentraño espejismos y horizontes
buscando  la energía de la luz.

Bandadas de águilas siguen el mapa,
trazan rutas, guerras y desaliento.
Abro ventanas y me quedo quieta,
voy agudizando el grito de alarma,
que retumba en los sótanos del tiempo.

Por los tejados se extienden las sombras,
que siembran egoísmos y discordias,
polvaredas, tormentas y silencios,
que escriben pergaminos de la historia.
Son hojas, que mueve y dispersa el viento.

Planea la energía negativa.
Mi alma de gaviota asustada, tiembla,
cruza los mares de la inspiración,
busca la palabra que prenda chispa
e ilumine la mente y el corazón.   
                                                                                                              En la atalaya de mi mundo rezo;
vocalizo con mi quebrada voz
el vértigo y el miedo de las rosas.
Quiero despertar el rostro de Dios
y que anule el ritual de las sombras:

"Que se pierdan águilas y bandada,
que se borre la ruta y la tormenta,
que la inspiración salve a la palabra,
que prenda la chispa en la conciencia
y  encienda el pensamiento y la entraña"

Ahí, en la atalaya de mi mundo,
 descalza, sacudiendo soledades.
Abro ventanas y me quedo quieta.
Lanzo el grito de alarma al horizonte,
que es poema, oración y alerta.


Castillo de Ponferrada, León, España.
Madrid 3-febrero-2020
M. Jesús Muñoz

martes, 28 de enero de 2020

¡¡¡VEN, VEN...!!!


Ven a mi, radiante, como la luz,
arrasando mis dudas y mis sombras,
sorprendiendo el misterio de las horas,
como gaviota en mi cielo azul.

Ven a mi, inefable, como eres tú,
silenciando el murmullo de las rosas
y arrancando el latido de las rocas
cuando se viste la noche de tul.

Ven y deshoja un milagro en mis manos,
renovando el espejo de mi entraña,
floreciendo en el valle de mis labios.

Ven y abre mis estrellas al alba,
inspirando mi camino y mis pasos,
Ángel de la poesía y la esperanza.


Imagen de Google
Madrid 28-enero-2020
M. Jesús Muñoz

martes, 17 de diciembre de 2019

DE CAMINO A LA ERMITA.



    Ángela camina poco a poco, se dirige a  la ermita. A sus ochenta años  sigue cuidando su mente y su corazón. Sus libros y pequeñas caminatas  ocupan  su tiempo,  que se le escapa como pájaro en vuelo y sus ojos, temerosos, tratan de seguirlo a cada instante.

    Escucha en el camino voces y trinos, que disparan su imaginación, descifrando mensajes que forman parte de un todo y un sentido interno. Ella está ahí, consciente de que nada es casual, sino  el lugar y el momento preciso para vivirlo y sentirlo en profundidad. Y con profundidad hojea y descubre en el paisaje los genuinos caminantes, el ir y venir de las aves, los juegos de las nubes y el sol, mientras el viento se empeña en saltar por las nevadas cumbres, que coronan su cuerpo. Es la vida y ella forma parte de su belleza y su misterio.

    Aquella tarde se siente especialmente sensible, está cerca la Navidad.  Sus recuerdos son como pañuelos blancos de nostalgia, que se alejan en bandada al más allá. Invoca esos ojos y esas manos, que tanto le dieron y enseñaron y  aún siguen presentes, son energías entrañables que la acompañan y alientan.

     Sus pies avanzan y su alma se adelanta, posándose en los peregrinos, que a paso ligero, la van dejando atrás:
     Se aproxima un grupo de chicos con sus mochilas al hombro, sonríen y parlotean, llenando el campo de espontánea frescura. Ángela siente que se le escapa esa niña, que cuida su curiosidad y su ilusión. Pero sus ojos pierden a los chicos a lo lejos, subiendo la cuesta.

     Los ladridos de un perro le hacen volver la cabeza, lo acompaña un hombre con barba canosa, que va silbando una vieja canción y mirando al frente. El trote del perro sigue el ritmo de la música y Ángela sonríe admirada de su buena coordinación y armonía. Pero al poco tiempo se difuminan en el paisaje. Desaparecen.

    La sorprende el motor de un coche, que a su lado frena. Es un joven policía de ojos azules, que vigila y guarda el camino de maleantes. La invita a llevarla hacia la ermita. Ella le agradece el detalle, pero prefiere seguir caminando para ejercitar sus músculos.

    Largo rato continúa  en silencio, la cuesta se aproxima y las fuerzas flaquean, dentro del bolsillo busca la energía de alguna castaña asada.
    La alcanzan unos gitanos  subidos en un remolque, que celebran  con cante flamenco y palmas una boda. En el centro los novios vestidos de manchegos sonríen felices. Ángela se siente partícipe y por unos momentos se olvida de si misma. La vida es una fiesta y hay que mirarla como un regalo, que nos sorprende a veces.

    Por fin arriba recorre con sus ojos el bello paisaje, que rodea la colina y el centenar de pinos, que cubren la explanada. No hay nadie fuera, deben estar todos dentro de la ermita. Con devoción y nostalgia se adentra por el portón y el pasillo a la iglesia.

    Allí sólo está la Virgen que la espera en silencio... Se dirige al belén cuyas lucecitas parpadean llamándola sin cesar. A los pies del altar se extienden las casitas, el río, la choza y la gruta del nacimiento. Qué maravilla, el tiempo se detiene de nuevo: ¡¡ Las manos de su madre aletean, montan el pequeño misterio de cartón y el cielo estrellado para que el Niño vuelva a nacer en su casa!!

    Pero la gente que venía a la ermita, ¿dónde está? Mira con atención las figuritas de porcelana: un grupo de pastorcillos con sus zurrones al hombro se dirigen al portal, sus voces grabadas en su mente ríen y hablan. Cerca de ellos un hombre y un perro enfilan el camino, aún puede oír el silbido y el trote acompasado. A las puertas de la gruta un joven de ojos azules vigila la entrada, invitándola a pasar.  Un escalofrío la recorre entera y descubre al fondo de la gruta a María y José, ellos son los gitanos manchegos custodiando al Niño…

¡¡No puede creer lo que ve, son los personajes del camino eternizados en el belén!! Todo esto es un símbolo de la propia vida y ella dónde está, quizá también forma parte de ese belén. Cerca de la gruta, una viejecita delgada de pelo cano,  mueve las castañas y aviva el fuego. Una lágrima escapa de sus ojos y mira al altar. Siente la mirada entrañable y serena de la Virgen,  que le recuerda el sentido interno de todas las cosas...

    A lo lejos, en el pueblo, se escuchan zambombas y panderetas. Ángela abre los ojos y despierta sorprendida…¡¡TODO HA SIDO UN EXTRAÑO SUEÑO!! Pero ahí está latente la fe, retándola, impulsándola hacia arriba, por encima del tiempo y las circunstancias. En la mesilla de noche  duerme el pequeño Niño Jesús y a su lado, un platito caliente de castañas…   

                                                                         

Imagen:Entrada al recinto de la ermita de Corral de Almaguer 

Madrid 17-diciembre-2019

M. Jesús Muñoz

                                                                 

martes, 3 de diciembre de 2019

SOY GRITO Y ALBA...


Mis ojos abren las compuertas del tiempo,
rescatan la voz, el latido
y escapa a borbotones el sol,
que me abraza y me libera.

Soy grito y alba.
A mano alzada trazo el camino,
la casa y el paisaje,
que preside mi estancia
y el impulso que enciende el poema.
Prendo el gorjeo en la rama,
tu presencia en la pupila del gato
y el geranio que cuelga del viejo ventanal.

Me poso en las manos que tejen y esperan,
sueñan despiertas, siembran, 
enseñan y cuidan la paz.
Descubro el juego de las horas,
pícaras danzan, se esconden
en la esquina "del tiempo vuela".

Y vuelo en alas de la tarde
con vocación de gaviota,
que ansía la infinitud del mar
y la querencia de la bandada.
Oteo la nostalgia del emigrante,
la carta en clave del más allá,
el beso que nos guarda el destino
y el milagro de la esperanza.

Me alejo, acaricio las cimas,
difumino el camino y el paisaje,
apago el gorjeo, la pupila y la flor,
silencio la voz y el latido
y arropo las manos y el alma.

Cierro las compuertas del tiempo.
Soy espejismo en los pasillos del olvido,
oscura caravana de silencio
y cercano aullido, que espera apagarse
en la noche, para ser de nuevo:
grito y alba.


Imagen de Google.
Madrid 3-diciembre-2019
M. Jesús Muñoz

jueves, 14 de noviembre de 2019

NOVIEMBRE SUEÑA...


Noviembre abre su baile de sombras
entre candilejas y silencios.
Ojos expectantes y serenos
nos miran, hojeando la vida
en el libro inefable del tiempo.

Nos invitan a descubrir su voz,
a pisar el suelo mirando al cielo.
A voltear las alas del espíritu
y liberar campanas de esperanza
tocando la fe, repicando vuelo.

Noviembre se desviste, se desnuda.
Nos regala claridad en su entraña
y un latido entrañable, acompasado,
que desvela los pasos del destino
y el misterioso camino del alma.

 Que se forja a la par con la materia
alternando la montaña y el río, 
el abismo, la piedra y la corriente.
Descifrando en la flecha y la señal
el mapa, la palabra y el sentido.

Noviembre es primavera y es otoño
abrazando hemisferios y universos.
Sincronizando la tierra y el cielo
en un instante eterno e infinito,
que une flores-hojas-sentimientos.

Naturaleza caduca y espíritu
por encima del tiempo y el olvido,
sintiéndose, viviéndose y siendo.
Superando distancias y prejuicios
con la palabra, el silencio y el grito.

Noviembre vive muriendo en un sueño,
donde todos soñamos despertar.
Nos hiere, nos moja, nos sacude,
nos empuja y nos deja caer.
Abrimos los ojos de par en par...

Ahora qué vemos, qué descubrimos,
despertamos o seguimos soñando
estar en el abismo o en la cima...?
Noviembre nos siente, nos quiere vivos,
mientras nos acompaña caminando
y al morir sueña alumbrarnos
 la vida...!!


Imagen de Google.
Madrid 14-noviembre-2019
M. Jesús Muñoz







miércoles, 30 de octubre de 2019

DETRÁS DEL TIEMPO...


Trazas, en la quietud, tu paz a mano alzada 
y recompones el cuadro de mi equilibrio,
que balancea en la pared del sentimiento.
Intuyo el eco de tu voz y tu sentir,
vocalizando, latiendo 
detrás del tiempo.

Le pinto a la soledad razón y sentido
y alargo tu infinitud en el silencio.
Fluye tu río en los vértices de la noche,
se va llevando mis sueños perdidos,
mientras se escucha un canto de voces blancas,
que acompañan su curso
detrás del tiempo.

Ahora, en este instante, detengo mi vida.
Soy la sombra triste, que espera en la esquina.
En mi pupila, quieta, se esconde el alba
anhelando amanecer en grito de luz,
que prenda tu latido 
en la voz y la palabra.

En mitad de la calle se levanta el miedo
retando a la fortaleza de mi atalaya,
que se apoya en los cimientos del espíritu,
acunados por tu aliento,
detrás del tiempo.

Pero, el tiempo es el mismo,  yo soy el pasado,
que a cada instante se hace presente y futuro.
Oteo el recuerdo, el miedo y la esperanza,
que pintan camino y latido en la piel y el alma.
Y en este espejismo, de pronto soy y no soy.
Instante y eternidad
 en reto y lucha.

Tierra y cielo se atraen, se ignoran y se besan,
superando perspectivas y límites.
Ahí estoy, hilvanando el dolor y el placer
con tu inefable lógica de inspiración.
Paciencia y humildad unidas,
detrás del tiempo.

En la quietud, tu paz me impulsa al movimiento,
extiende el horizonte de mi soledad
hacia otras soledades infinitas.
Mil pensamientos llegan, en sincronía,
dialogando con mis propios pensamientos,
que vuelan abriendo estelas y caminos.
La vida me describe nuevas perspectivas,
otros paisajes y otras voces toman vida.

La noche es universo y me invita a soñar.
Un entrañable canto de voces blancas
fluye, late en mis venas, me va trayendo
a la memoria versos, sueños olvidados,
que me recuerdan tu voz y tu presencia
vocalizando, amando
detrás del tiempo.


Imagen de Google.
Madrid 30-octubre-2019
M. Jesús Muñoz