Quijote o Dulcinea silencian su grito.
Fieles custodian, velan
el tiempo y la historia,
que duerme y sueña en el regazo del olvido.
Susurros, presagios
despiertan la memoria,
que temblando aletea, pájaro sin nido.
Sin nido las ánimas en noviembre danzan
en torno a la última
llama de la tarde;
escapan chispas, corren, te tocan y alcanzan.
El alma se enciende,
mente y corazón arden.
El miedo aviva el fuego y ya la noche avanza.
Avanza el misterio, la gente espera y calla.
Un suspiro asciende
es deseo y oración,
que en la infinitud del cosmos su respuesta halla;
Desciende en vuelo
de paloma una canción:
"Mientras titilen las estrellas en tu cielo
y sonría el sol
en las venas de tu tierra,
serás Quijote o Dulcinea con anhelo,
sobrevolando
la cima de tu sierra
y besando las raíces de tu suelo."
¡¡Bendito el espíritu que a la luz se aferra...!!
Imagen de Google: Mota del Cuervo (Cuenca)
Madrid 5-noviembre-2020
M.Jesús Muñoz











