Empinada en el tiempo
alcanzo la caja de cartón,
que guarda los tesoros de mi infancia.
Las figuritas del viejo belén
abren el misterio de las horas
y me traen la sonrisa
de mi madre.
La cometa de añejo papel
liberando pájaros y rosas
susurra los cuentos
de mi padre.
Los bordados del blanco mantel
airean canciones, risas y coplas
que duermen en el patio
y en la calle.
Mi colegio y recreo del ayer
regresa en bandada de palomas,
que pintan de luz el paisaje.
La estrella que brillaba al atardecer
retemblando en mi mundo y en mis cosas
hoy es voz cercana y entrañable.
A lo lejos he visto mi pueblo
con las figuritas del viejo belén,
cometas que volaban al cielo
aireando los bordados del balcón
y villancicos, que nostálgicos
sonaban en aquel altavoz.
Un árbol se encendía en mi alma
con sonrisas, pájaros, cuentos
y un vuelo de palomas blancas,
que uniendo todos
los tiempos,
se erigían como una promesa
de esperanza en el viento.
En la punta, pequeña y entrañable,
la estrella y su voz
del sentimiento.
Imagen de Google
Madrid 15-diciembre-2020
M.Jesús Muñoz.











