Mueve su batuta el sol
y un enjambre de espejos tintinean
risas de oro
y cascabeles rojizos
de lejana
añoranza...
Me miro en el temblor de las hojas
y retorna el recuerdo,
saltando
en la cuerda del tiempo
y dibujando
la rayuela inolvidable
de la infancia...
Una ardilla asciende por el tronco
y mis ojos, curiosos, la siguen,
intuyendo
el reflejo,
donde duerme
aletargada,
mi mágica esperanza...
Abre el río mil espejos, se recrea
creando infinitas ondas,
voces y ecos,
que pintan paisajes
eternos
en el regazo
de mi alma.
Se mira mi mente en las nubes
y mi corazón escapa,
volando
en el trino azul que,
paciente, teje
su nido de luz
y calma.
Espejea el camino promesas,
que horizontes encienden
en el silencio
de mis pasos
y una bandada
escapa
y canta.
Caen gotas en el cristal de las horas
dejando un rastro de cielo,
donde se mira
el sentimiento,
que dichoso
danza
y sueña,
sueña
y danza...
Imagen de Google.
Madrid 5-octubre-2021
M.Jesús Muñoz











