Su alma de violín ensayaba acordes
de amor, que volaban más allá del espacio
y el tiempo.
Una bandada de sueños se posó en la tarde,
rasgando las cuerdas del sol
con su sentimiento.
Llegaba a través de los siglos
en armonía, mientras pintaba el agua
de magia y misterio.
Y fue música en mar de espejos, ondas
fuego y luz, donde latía el corazón
del violinista.
Cruzó tormentas, mareas y tempestades
hasta alcanzar la barca que le llevó
a la orilla.
Alli esperó que pasara la noche del olvido
y la memoria del alba alumbrara
su dicha.
Para prender en otros labios el eco desgarrado
de un violín eterno, que ensayaba
acordes de amor.
...Y ella intuyó el milenario y entrañable mensaje,
que la esperaba en la orilla, mágico y bello
como una flor.
Mientras, una bandada de sueños se posó
en la tarde, rasgando las cuerdas doradas
de su corazón.
Mi gratitud por las imagenes al blog:
Madrid 13-abril-2014
M.Jesús Muñoz




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