La oportunidad suena en la flauta de un niño,
que devuelve la memoria al tiempo
y se detiene en el gato, en la calle y el vecino,
dando paso a la magia y al misterio,
que se desdobla paso a paso
en el camino...
La oportunidad se mueve en un par de ruedas,
que intuyen la voz del horizonte,
sorteando la piedra, el cansancio y la niebla
y sintiendo el abrazo de la tarde
que le mueve, le conmueve
y le alienta...
La oportunidad late en las pupilas del cielo,
que nos llaman con su voz infinita,
rasgando el sonido ancestral del silencio
con sus trinos de plenitud y de dicha,
que nos elevan a la armonía
del universo...
Mi gratitud por las imagenes al blog:
Madrid 9-octubre-2014
M.Jesús Muñoz







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